Entre nacos te veas

jade

En la pasada crisis epidémica que vivió México sucedió que en la República Popular de China a los mexicanos que se encontraban de visita por aquel país fueron cuasisecuestrados para evitar contagios de éstos hacia ellos, hubo una gran revuelta entre mis paisanos por sentirse ofendidos y discriminados, situación que me causo cierto escozor, pues resulta que aquí podremos ofender a nuestros connacionales pero eso si, que nadie ose hacerlo porque todos saltaremos.

Resulta curioso que nadie de los que utilizan como materia prima de su léxico la palabra naco se haya puesto a pensar que con simple hecho de pronunciarla, no sólo ofende hacia quién dirige su insulto sino que de paso barre con nuestras raíces y demuestra su exacerbada ignorancia.

Si bien es cierto que la palabra Naco no tiene un origen claro, es evidente que está íntimamente ligada a nuestros congéneres. Realizando una búsqueda, que inicio hace algunos años, sobre el origen de la palabra, encontré lo siguiente:

  • Diccionario Usual en México define naco como un adjetivo coloquial y ofensivo que tiene dos acepciones:
    • que es indio o indígena de México;
    • que es ignorante y torpe, que carece de educación.
  • Diccionario Breve de Mexicanismos (Guido Gómez Silva, FCE, 2001): Posiblemente de totonaco.
    • Indio, indígena.
    • De bajo nivel cultural, ignorante.
  • Diccionario de mejicanismos  (Francisco Santamaría, FCE, ):
    • (Del otomí, naco, cuñado) m. En Tlaxcala, indio de calzones blancos.
    • En Guerrero llaman así a los indígenas nativos del Estado y, por extensión, al torpe, ignorante e iletrado. “Nacos llaman a los nativos y también a veces, en forma despectiva, a los impreparados, diciendo por ejemplo: ‘tú eres naco’, dando a entender impreparado, tonto”.
  • Diccionario de la Lengua Española (on line):
    • adj. Méx. indio (‖ indígena)

Leyendo el libro de Fernando Báez  El saqueo cultural de América Latina en la página 38 puede leerse lo siguiente:

 “En el asentamiento de Naco, que contaba con diez mil habitantes a la llegada de los españoles, la cifra se redujo a  diez por la crueldad. En el Concilio de Lima de 1583, que ordenó la destrucción de la memoria escrita de los incas, se decía que los indios eran bárbaros y poco accesibles a la razón, y que por esto necesitaban más que otros la corrección corporal. Con esto se aludía a los azotes: miles y miles de indios se suicidaron por el dolor que les causaban las heridas recibidas en los castigos…”

Lo anterior confirma que al referirnos a otra persona como naco, no ofendemos a la persona en cuestión, sino que denigramos a nuestro pueblo y rechazamos de alguna manera nuestras raíces. Quizá, pero sólo tal vez podremos culpar a quienes de alguna manera se han encargado de nuestra educación, hemos aprendido a admirar y a emular otros pueblos olvidando a los nuestros, repito lo que Fernando Báez escribió en su libro:

Algún día nos daremos cuenta de que la poesía más grande de América es la de nuestros indios. Mucha de la mejor poesía de América pertenece a tribus ya extintas o confinadas en las espesas selvas del Amazonas o del Orinoco. Los programas escolares de literatura en América Latina comienzan sus crónicas con Miguel de Cervantes, y alusiones vagas a los mayas y aztecas: nunca se mencionan las extraordinarias cosmovisiones teogónicas, cosmogónicas y antropológicas que respondían a profundas ideas indígenas sobre la vida y la muerte. Esta corriente pre-mestiza, de enorme originalidad, fue desestimada por siglos, condenada al olvido y rechazada con odio por los críticos. El canto ritual, individual o colectivo, fue manejado por medio de metáforas de gran belleza forjadas para rescatar la ilusión concisa del tiempo mítico y el respeto a la naturaleza.

Basta con leer este fragmento del poema del Rey Poeta; Nezahualcóyotl y darnos cuenta que ser indios no es sinónimo de ignorancia ni causa de ignominia.

neza

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