La Televisión es Mala Maestra

Hace unos días el actual Secretario de Educación Alonso Lujambio defendio el gran papel que juega la televisión en la educación de nuestro país:

El secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, aseguró que las telenovelas, como las que produce Juan Osorio, son un instrumento poderoso para combatir el rezago educativo.
Durante la Entrega de Reconocimientos al Compromiso con el Futuro de México 2011, el titular de la SEP agradeció al productor de estas historias televisivas por ser un impulsor de la educación, al motivar a millones de televidentes a cursar la primaria o secundaria. [leer más]

Quizás el citado productor haya logrado lo que al gobierno le correspondía hacer, pero lo que es una  tristeza que nuestro Secretario de Educación pierda su tiempo en ver telenovelas, permitir que la televisión ocupe el lugar de un buen libro y que los modernos profesores sean personas con una reputación nada envidiable, lo que debería hacer nuestro excelso Secretario es leer, entre los comerciales, el libro de Karl Poper  llamado La Televisión es Mala Maestra, y para que se anime aquí la sinópsis:

Es probable que, si la televisión fuese una persona, la mayoría de nosotros preferiríamos que se mantuviera alejada de nuestros hijos. ¿Por qué, entonces, la sociedad se inclina cada vez más a dejar a los niños frente a la televisión, ocupando el lugar de los padres en su orientación? ¿Qué enseña la televisión? En estas páginas el filósofo austríaco Karl R. Popper, al igual que Karol Wojtyla, Charles Condry y Charles S. Clark, abordan este y otros importantes problemas que giran alrededor de este medio. Lejos de ser aleccionador, el panorama que La televisión es mala maestra nos presenta es iluminador y conciso; tal vez con su lectura logremos cambiar no sólo nuestra forma de ver la televisión, sino, también, la forma en que nos vemos a través de ella.

Fondo de Cultura Económica

Y pues, indiscutiblemente, no comparto la opinión  de Lujambio ni apoyo a Osorio, TV Azteca, Televisa, etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., Ad infinitum.

Y sí,  efectivamente La Televisión es Mala Maestra.

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