A Hombros de Gigantes

Somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más, y más lejos que ellos, no por alguna distinción física nuestra, sino porque somos levantados por su gran altura.

La anterior cita demuestra como el conocimiento que a lo largo de nuestra vida vamos adquiriendo, no es producto sólo de nuestra entereza o vocación, sino que esta fundado en el trabajo de otros y que gracias a ellos nosotros podemos, con cierta facilidad, adquirir nuevos conceptos. Lo más interesante es que aquellas personas que nos precedieron en el conocimiento también fundaron sus estudios en otros anteriores o contemporáneos a ellos.

Por ello esta reflexión de a Hombros de Gigantes, la cual fue acuñada por el filósofo Bernardo de Chartres en el siglo XII y que algunos atribuyen a Isaac Newton ya que en una misiva a Hooke escribe:

Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes

Pero además hoy en día ha sido utilizada por diversos sectores, por ejemplo Stephen Hawking publicó su libro A Hombros de Gigantes [liga], Umberto Eco en El Nombre de la Rosa también hace mención, evidentemente en voz de Guillermo:

Somos enanos, pero enanos subidos sobre los hombros de aquellos gigantes, y aunque pequeños, a veces logramos ver más allá de su horizonte.

o Google en su versión Académica  [ver] también lo utiliza.

Sin embargo, y aunque seamos enanos a hombros de gigantes, no asegura que tengamos la pericia para poder vislumbrar más allá de lo evidente, es cuando, de acuerdo a Eco, somos enanos a hombros de otros enanos

El camino de la ciencia es difícil, y es difícil distinguir en él lo bueno de lo malo. Y muchas veces los sabios de estos tiempos sólo son enanos subidos sobre los hombros de otros enanos.

Un pensamiento en “A Hombros de Gigantes”

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