Cuando los científicos se equivocan

La ciencia goza de un merecido respeto debido a que nos proporciona conocimiento confiable y útil. Este respeto muchas veces se refleja en los científicos mismos: se los ve como fuente de autoridad, personajes a quienes hay que escuchar con atención.

Pero hasta el científico más respetable puede decir grandes tonterías. Y decirlas muy en serio.

El famoso físico William Thomson, Lord Kelvin, por ejemplo, profetizó en 1902 —sólo un año antes del primer vuelo motorizado de los hermanos Wright— que «ningún globo ni aeroplano llegaría jamás a tener éxito«. Habló prematuramente.

Pero a veces los yerros de los científicos no se deben sólo a falta de información o imaginación. Algunos, habiendo logrado descubrimientos importantes, y habiendo recibido honores por ello, llegan a convencerse, por alguna razón, de ideas evidentemente absurdas.

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Referencia:

  • Revista ¿Cómo ves? número 153, sección Ojo de Mosca

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