Día del Libro

Hay peores cosas que quemar libros, una de ellas es no leerlos.
Ray Bradbury

De acuerdo a la UNESCO, se ha elegido el 23 de abril como Día Internacional del Libro, pues el 23 de abril de 1616 fallecieron:

  • Miguel de Cervantes
  • William Shakespeare
  • Garcilaso de la Vega

Así mismo, también en un 23 de abril nacieron, o murieron, otros escritores eminentes, pero independientemente de lo anterior lo que es plausible es la decisión de dedicar un día a ese invento que ha hecho del hombre un ser casi inmortal.

El libro nace como una necesidad del hombre prehistórico, una necesidad de compartir sus experiencias y manifestar su miedo a la muerte, a ese final al que todo ser vivo deberá asistir de manera oportuna e inobjetable. El ser humano, como hubiese escrito Jean-Claude Barreau y Guillaume Bigot es un ser que sabe que va a morir y que necesita contarse historias. Contarse historias para soportar esa idea insoportable de la finitud, para conjurar la necesidad ineludible de la muerte.

Contarse historias para acercarse a sus semejantes, para reconfortarse con sus palabras y para formar con ello una humanidad.

Sin embargo, el libro, como lo conocemos hoy, ha sufrido una evolución paralela al propio hombre, pues antes de que éste inventara al otro, hubo que pasar una serie de acontecimientos que han dejado una huella ineludible, no sólo en los libros, sino en nuestra vida diaria.

El libro es la muestra de que el ser humano puede hacer cosas maravillosas, es un instrumento que, como escribió Carl Sagan:

Basta echarle un vistazo para oír la voz de de otra persona  que quizás murió hace miles de años. El autor habla a través de los milenios de modo claro y silencioso, dentro de nuestra cabeza, directamente a nosotros. La escritura es quizás el mayor de los inventos  humanos, un invento que une personas, ciudadanos de épocas distantes, que nunca se conocieron entre sí. Los libros rompen las ataduras del tiempo, y demuestran que el hombre puede hacer cosas mágicas.

¿Quién de nosotros no ha sentido esa extraña sensación al encontrar el libro jamás buscado?, al hacerlo nos preparamos ejecutando un simple o complicado ritual, en mi caso, si estoy en la calle y las ansias me corroen por hojear la nueva adquisición, basta con frotar las yemas de mis dedos en mi pantalón o un papel, para así evitar llenarlo de grasa o alguna suciedad, una vez hecho lo anterior me dedico a revisarlo, ya habrá tiempo para el verdadero ritual y disfrutar de las mieles de la victoria por haber encontrado el libro que desconocía que existía, pero que al verlo me di cuenta que era lo que buscaba, esta sensación se ha repetido muchas veces a lo largo de mi vida.

Estoy consciente de que la sensación antes citada no es compartida por el grueso de la población, pues la idea que les viene a la mente al ver un libro es castigo. La gran mayoría de los centros educativos se han encargado de ello, pues basta con portarse un poco mal para que manera inmediata se imponga el leer un libro, por otro lado en el seno familiar el lugar que debiera ocupar una biblioteca familiar, es utilizado para una buena pantalla y así disfrutar novelas, películas, deporte, etc., el libro es utilizado cuando, de nuevo, se merece un castigo.

Hay quienes argumentan que los libros son caros, sin embargo no dudan ni tantito  para ir a fiestas, comprar alcohol entre otras cosas, recordemos que si la cultura es cara la ignorancia lo es más.

De acuerdo a Gabriel Zaid, por cada libro que uno lea hay 4000 no leídos.

Siempre imagine el Paraiso como una especie de biblioteca
J.L. Borges

Recomendaciones:

Existen dos podcast referente al libro, cuyo guión fue escrito por un servidor, si te interesa sigue la liga:

  • Podcast de la FES Zaragoza /Podahora/Las TIC’s en la educación
  • Los episodios 2 y 3 están relacionados al libro
  • Ir a la página del Podcast

Un pensamiento en “Día del Libro”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *