Hablemos de Fútbol…

Hoy es el comienzo de la Copa Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010 y deseo sumarme a todos aquellos que aman, viven, dejan de trabajar  y hasta mueren  por apoyar a la selección mexicana.

Bueno, mi opinión esta centrada en esta actitud futbolística, donde, al menos, por este mes quién no sufra al ver jugar a nuestra selección es considerado traidor a la patria, tan es así que somos bombardeados con una cantidad exagerada de comerciales, promociones, noticias, etc., para fomentar y recordarnos que Somos Mexicanos y Debemos Apoyar Nuestra Selección.

Y para cumplir con tal misión somos capaces de aceptar promociones, comprar la playera, realizar apuestas, endeudarnos con tarjetas de crédito y hasta dejar de trabajar, todo en su nombre.

Lo que no me queda claro es el motivo del festejo, considerando que a todos los jugadores de fútbol, al igual que de otros deportes que dejaron de ser amateur para convertirse en profesional, se les paga y muy bien por ganar, entonces es su obligación el ganar, así de sencillo, si hemos de festejar que ellos cumplan con su trabajo, también deberíamos hacerlo con todas aquellas personas que, ganando un mísero salario, cumplen con orgullo y satisfacción con su enmienda, tenemos así a los campesinos, barrenderos, entre otros.

También resulta absurdo este festejo considerando que de ganar los partidos que deban, puedan o les dejen ganar, recibirán, como luego sucede, una buena cantidad de dinero, que sumado a su sueldo rebasa por mucho, la cantidad económica que el mexicano promedio pueda ver en su vida, no olvidar lo que reciben como pago por su participación en diversos anuncios.

Pensemos en lo siguiente, el hecho de ganar un partido, dos, tres o mejor aún el mundial, en que beneficiara a los mexicanos que no son empresarios, políticos o comunicadores, en nada, seguiremos igual, apoyando a una selección que no desquita lo que se le paga, seguiremos dejando el alma en un hilo por ella aunque ella, y cualquier equipo, no le importe México, pues de ser así, simple y sencillamente ganarían.

Sin embargo y muy a pesar de lo aquí plasmado, seguirán creyendo que todo aquel que no apoye a la selección no es mexicano, pues lamentablemente todos le entramos al juego de mercadotecnia, yo al escribir esto, los empleados por faltar a su trabajo, los centros educativos por prestar las instalaciones y fomentar esta actitud poco crítica.

Del fanatismo a la barbarie sólo media un paso

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