Una de las grandes dificultades que encuentra uno al debatir sobre el tema del aborto es la cuestión de cuándo comienza la vida. Aquellos que se oponen al aborto sostienen que la vida empieza con la fecundación o concepción. Aquellos que se hallan a favor de la libre decisión de las personas a elegir entre abortar o no, sostienen que la vida comienza después. Debería quedar claro, sin embargo, que no hay un solo instante en la transición de célula germinal a zigoto a recién nacido en el que uno pueda decir la vida empieza aquí. El proceso es continúo, y la pregunta de dónde comienza la vida es algo que tiene que ser respondido desde fuera del reino de la ciencia. En esto, es la imagen en el espejo del viejo debate teológico acerca de cuàndo el ser humano adquiere un alma.